COMER CON SENTIDO COMUN
El saber popular se está perdiendo a la misma velocidad que las opciones alimenticias se multiplican. El caos alimenticio al que sometemos cada día a nuestros organismos está dejando mella en nuestra salud, vitalidad, forma física y buen humor. Hoy nos hablan de un sinfín de dietas que debemos seguir si queremos estar sanos y delgados: la paleo, macrobiótica, vegetariana, mediterránea, baja en grasa, baja en hidratos de carbono, etc. Hace un siglo consumir pan y azúcar blanco era una deseable señal de estatus social. Hoy tenemos que pagar fortunas para volver a comer lo que antes estaba destinado a los pobres: alimentos en su estado natural, sin refinar, libres de pesticidas, grasas saturadas y de aditivos y que no provengan del otro extremo del mundo. Asimismo, hoy nos venden una serie de alimentos como sanos cuando no lo son (la soja y sus derivados, el trigo, el azúcar blanco, etc.) y desvalorizan otros que si nos ayudan a mejorar y mantener nuestra salud.
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